jueves, 4 de junio de 2009

Para Nuria

Nuria es la hermana de Mireia y es la alegría de la huerta.

Tiene 8 años menos que su hermana y no hay quien la pare. Su vitalidad es contagiosa y hace sonreir hasta al más serio, cuando te sale al paso.

Siendo bien pequeña no podía escuchar una música, que ya la estaba bailando. Eso quizás lo hacen muchos niños pero en ella era algo automático, como si un resorte la impulsara a demostrar lo bien que se lo pasaba. Con el paso de los años, aunque tiene muy pocos todavía, parece ser que todo lo que huele a “arte”, ya sea música, cante, baile, dibujo o pintura le atrae. Quien sabe si de mayor pueda desarrollar alguna vena artística. Su abuelo Erasmo nos explica que lo que les tiene impresionados últimamente es su facilidad para el dibujo.

Al parecer cuando se pone a dibujar, lo hace según le dicta su imaginación. No copia de ningún modelo sino que improvisa tranquilamente, y el resultado ya sea una cara, un objeto, un paisaje o lo que sea, es espectacular, para su corta edad. No saben de dónde saca esos dibujos.

Y por si fuera poco, es deportista y nada como un pez (su padre Carlos la entrenó ya que ha sido instructor de natación) En el colegio también es una estrella. Nos explicaba su abuelo que no hacía mucho que le habían dado un premio en clase por un trabajo de redacción que había impresionado a sus profesores.

Nuria es un torbellino que puede con todo.

Seguro que cuando escuche esta música que le dedico improvisa un baile o se pone a cantarla.
Espero que le guste y que os deleite a todos los que estéis a su lado...

Para Nuria...

miércoles, 3 de junio de 2009

Para Mireia

Mireia tiene 19 años y es una de las hijas de mi resobrino Carlos.

Tiene la belleza juvenil propia de su edad y al tratarla se la percibe muy humana y sencilla, así que al parecer también posee belleza interior, que no sé si hoy en día es tan frecuente en otros jóvenes de su edad.

Es un poquito tímida y muy sensible y tal vez por estas cualidades ha escogido para su futuro una profesión muy dura y vocacional, la enfermería. Nos dijo que creía haber elegido bien ya que le gusta mucho lo que va aprendiendo y lo hace muy rápidamente, sin importarle el esfuerzo. Es muy aplicada y prueba de ello son las buenas calificaciones que obtiene. Seguramente, cuando finalice sus estudios podrá encontrar una buena salida sin demasiados problemas, porque hay mucha demanda de estos profesionales si no en este país, sí en otros de la comunidad europea. Hay mucho trabajo que hacer en lo suyo.

Nos explicó que en esta profesión aparte de prepararse académicamente, habría de superar un reto importante, el emocional, quizá lo más duro, y que tendría que madurar en ese aspecto. Tiene que ser triste, por ejemplo cuidar a enfermos ancianos que no tienen a nadie que responda por ellos, o que teniéndolos, les olvidan y les dejan abandonados en los hospitales. O atender a niños enfermos en salas de oncología, o a enfermos con algún tipo de demencia, sin sentirse emocionalmente implicado. Todo esto requiere tener el autocontrol suficiente para animar y motivar a los enfermos por más desesperados que estén y por más triste que uno esté.

Ella lo sabe y está en ello también. El mundo de hoy, tan deshumanizado a veces, necesita gente vocacional y buena como ella, que nos haga reflexionar sobre las cualidades de cuidado y sacrificio que todos tenemos pero que muchas veces nos cuesta manifestar. Creemos que lo conseguirá.

Aún así, es muy joven todavía y tiene que disfrutar de la vida, ella más que nadie.

La música siempre es una vía de evasión y placer y aunque sus gustos musicales tal vez vayan por otro camino, hoy le dedico este vals, para que si alguna vez se siente sin fuerzas, le dé ánimo y ritmo para afrontar lo que sea con todo el optimismo que pueda transmitirle.

Para Mireia ...