domingo, 22 de febrero de 2009

Disfraces

Estamos en tiempo de Carnaval (o Carnestoltes, como decimos en Cataluña). Desde el Jueves de Lardero (Dijous Gras), hasta el Miércoles de Ceniza (Dimecres de Cendra), se ve animación en la calle, sobre todo por parte de los niños que en muchos casos desde bien pequeñitos ya se les disfraza para que se lo pasen bien ellos y seguramente sus padres y demás familiares. En cualquier caso siempre se nos dispara una sonrisa a cualquiera de nosotros cuando ves a un pequeñito disfrazado.

Yo ya no me disfrazo, pero también empecé muy pronto. Creo que debía tener dos o tres añitos (1925) cuando me disfrazaron de “murcianico”, como podéis ver en la foto. Iba de acompañante de mi prima Huertas que lucía un traje de murciana la mar de vistoso y atractivo. A mí, para estar a su altura me subieron al caballito y la verdad es que no salí mal del todo.

Creo recordar que antes de la guerra, los Carnavales se celebraban en Sant Feliu no de la forma en que hoy se celebran en algunas localidades catalanas como Sitges o Vilanova desde luego, pero los mayores también se disfrazaban y nos provocaban a los pequeños que siempre estábamos en la calle jugando alguna que otra risa y también algún que otro susto. Luego después de la guerra con el franquismo, los Carnavales se prohibieron en toda España y lo más que se permitía era que se difrazaran los niños.

El sentido del Carnaval hoy en día ha quedado un poco desdibujado si pensamos que tiempo de diversión y “gresca” no faltan en cualquier época del año. No estamos en la Edad Media que tengamos que desfogarnos ahora y reprimirnos durante la Cuaresma que viene después. La diversión es muy sana y deseable, pero si no se respeta el civismo, ya no lo es tanto. Quien sabe lo que alguien en estado “alterado de conciencia” como se dice ahora, amparado por el anonimato que proporciona un disfraz o una máscara, puede llegar a hacer. Si quereis comprobarlo, id a pasear a Sitges la mañana después de que acaba el Carnestoltes y vereis el estado lamentable en que queda el pueblo. No estaría mal que quien fuera de Carnaval y que llega a estas localidades desde otras, colaborara en las tareas de limpieza del día siguiente. Entonces si que estaría bien, ¿no os parece?




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domingo, 15 de febrero de 2009

Para Laura, mi hija

Laura nació en 1962 en un soleado día de verano. Ese sol se quedó con ella desde entonces y todavía no la ha abandonado. Ella no lo deja marchar, ya que tiene un optimismo innato.

Laurita -a veces se nos escapa llamarla así- aunque ella sabe que es con todo cariño, es de carácter aparentemente dócil, aún así, esa apariencia se transforma en fortaleza, determinación, independencia, valentía y genio cuando tiene que enfrentarse a las dificultades de la vida. Es una chica de recursos, todo un carácter.

Como su hermano, también fue una niña precoz. Ambos, según nos dijeron psicólogos en el colegio, tenían una inteligencia superior y podían dedicarse a cualquier cosa. Ella fue la pionera en nuestra familia en acceder a estudios universitarios y se decidió por Farmacia, al ser una carrera que abarcaba muchos temas que en su adolescencia habían suscitado su interés. Pero las circunstancias familiares, la obligaron en los últimos tiempos de sus estudios a tener que buscarse un trabajo para ayudar a la familia ya que yo me quedé en paro en la empresa en la que trabajaba a los 58 años, una edad muy difícil en aquel entonces para poder encontrar otro trabajo. En aquellos tiempos vivíamos una crisis parecida a la que se está viviendo hoy. Ella sí lo encontró cuando tenía 21 años. Un buen empleo en una potente compañía en la que todavía se encuentra. Terminó su carrera aun trabajando en la empresa y emprendió unos años más tarde una segunda carrera, la de Bioquímica, por amor a su vocación científica, pero que desgraciadamente no pudo desarrollar como a ella le hubiera gustado por falta de oportunidades debido a la edad que tenía cuando acabó los estudios. De todas formas ella nunca ha dejado de estudiar como manera de ocupar su tiempo libre, por ejemplo estudió inglés durante unos años y luego hasta hizo traducciones. Mi hija es de las personas que no saben estar sin hacer nada.

También tiene aficiones y gustos artísticos, música, literatura, pintura y dibujo en los que siempre destacó de pequeñita, y recientemente ha descubierto una vena de escritora, ayudándome a preparar las entradas de este blog, después de que escucha todo lo que yo tengo que decir sobre cada historia. Dice que cuando se jubile igual contará ella algo propio sobre su experiencia vital.

Laura es muy responsable cariñosa y familiar. Siempre está atenta a todo lo que nosotros, su familia y sus amigos puedan necesitar y siempre sufre por lo que nos pueda pasar por si ella no está para ayudarnos. No se puede tener mejor hija ni mejor hermana y amiga.

Laurita es un sol y como veis, los Bergoñón somos una piña.



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domingo, 8 de febrero de 2009

Para mi hijo Salvador

Salvador es el menor de mis dos hijos. El pasado dia 2 de Febrero cumplió 42 años. Es soltero o como se dice hoy “single”, moderno, independiente y muy sociable. Amigas y amigos no le faltan y además por su profesión y estudios conoce y es conocido por muchos.

Desde pequeñito ya veíamos que era muy listo y muy curioso. Aprendió a leer antes de ir al colegio cuando tendría unos cuatro añitos con los tebeos y cuentos que su hermana le enseñaba. Luego ha sido y es un lector empedernido que devora toda lectura que despierta su interés. Siempre ha sido un chico de sobresalientes y matrículas de honor pero no por ello ha dejado de tener amigos en su niñez. Más bien al contrario, aún conserva alguna amistad de aquellos primeros años escolares.

Se doctoró en Farmacia y tiene dos másters relacionados con las ciencias de la salud, con lo que os podéis imaginar cuan orgullosos nos sentimos sus padres. Por suerte, aún con los tiempos que corren, se gana la vida cada día y con mucho esfuerzo, en una pequeña empresa que montó con otros dos colegas, en donde ha podido dar una salida a su formación adquirida en largos años de estudio y dedicación.

Su curiosidad no se limita a aspectos relacionados con su profesión sino que le gusta saber sobre multitud de temas y aficiones, fotografía, música, literatura, historia, cine, avances tecnológicos y científicos, Internet y el mundo de las comunicaciones y todo lo que se le pueda ocurrir que le resulte interesante. Le gusta estar al día de todo pero siempre con espíritu crítico, cuestionándolo todo. Es autor de un blog personal en donde se explaya dando su visión de todas sus inquietudes vitales, que es muy visitado y comentado.

Nuestro hijo es muy humano y muy sensible y cariñoso. Para nosotros, sus familiares es un gran hijo y un gran hermano y para los muchos amigos que tiene, ellos saben que tienen en él un apoyo emocional e intelectual claro y sincero. Ha tenido dos experiencias sentimentales en su vida que no han llegado a buen puerto, pero es optimista y siempre piensa que en estas cuestiones lo mejor está todavía por llegar porque el mundo está lleno de personas y a él le gustan las buenas personas.

Salvador es un buen hijo y hermano y es un gran orgullo para nosotros. Siempre rezamos y rezaremos por su felicidad.



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