sábado, 12 de septiembre de 2009

Al trote

Como ya os expliqué, no soy mucho de caminar, pero en mi niñez me gustaba correr. Unas veces por puro placer con mis amigos cuando hacíamos carreras y otras por puro sentido de supervivencia para escapar de algunos mayores que con razón iban tras nosotros después de haber sufrido las consecuencias de algunas chiquilladas por nuestra parte. Ahora después de tantos años y vistas con perspectiva aunque no eran graves, en alguna ocasión salíamos con la lección bien aprendida.

Recuerdo que antes de la guerra, tendría yo unos diez años , mis amigos y yo solíamos ir a bañarnos a una especie de acequia que había entre Sant Feliu y Sant Joan Despí que alimentaba una fábrica de cartón situada en una zona en medio de huertos y de árboles frutales. Íbamos tranquilamente a refrescarnos de los calores estivales y de regreso a casa pasábamos por caminos que los rodeaban y que nos proporcionaban la sombra que buscábamos.

En una ocasión, en uno de esos huertos vimos unos racimos de uva que se nos antojaron la mar de apetitosos y que iban a ser una improvisada y sabrosa merienda. Total, por unos pocos – pensamos-, nadie lo iba a notar. Así que ni cortos ni perezosos entramos en el huerto. Habíamos cogido ya para los tres que íbamos, y nos dispusimos a salir, tranquilamente, ya que parecía que allí no había nadie se ocupara del lugar. Pero ya casi a la salida nos percatamos de que alguien sí se había dado cuenta de nuestras acciones. Ni más ni menos que un perrazo que se dirigía a toda velocidad hacia nosotros ladrando como un descosido.

El perro nos persiguió un buen trecho después de haber salido ya del huerto, y aunque corríamos con todas nuestras ganas, parecía que se nos iba a echar encima de un momento a otro. Nunca hasta entonces había corrido tanto. El corazón me iba a mil por hora y como alguien dijo, no me sentía las piernas ...

Por suerte, el perro tenía más conocimiento que nosotros y en un momento dado dio por finalizada la persecución. Luego, supongo que se volvió a su casa, aunque no me paré a comprobarlo.

Y nosotros de camino a la nuestra, eso sí, al trote, o mejor dicho, al galope …

Trotando ...

Caminante

La verdad, a mí nunca me ha gustado caminar mucho, Correr, trotar, jugar con mis amigos cuando era niño sí, pero no he sido nunca lo que se dice en términos deportivos, un corredor de fondo, ni he realizado excursiones muy largas en mi vida, si exceptuamos la marcha del exilio a Francia en mi niñez como ya os conté hace tiempo, que desde luego no fue por placer. Supongo que ya tuve bastante con ella.

Ahora que soy mayor, sí que procuro andar un poco todos los días aunque sea de manera solitaria, por las calles de Barcelona, pues a pesar de mi edad aún tengo las piernas bastante fuertes, aunque reconozco que me canso más que hace unos años.
A mis hijos, sí que les gusta caminar y de vez en cuando hacen alguna caminata por la ciudad y también por la playa o la montaña. Por la ciudad siempre dicen que algunas veces descubren calles por las que nunca habían pasado, y así, además de hacer ejercicio hacen turismo cultural, cosa que siempre viene la mar de bien, pues Barcelona siempre tiene mucho que enseñar.

Admiro ese espíritu aventurero de los caminantes que por necesidad o por placer han abierto nuevos caminos y descubierto nuevos mundos. Pensándolo bien, todos, incluído yo mismo somos un poco exploradores ya que, como se dice, se hace camino al andar y andadores somos todos.

Así pues, como caminantes que somos, vamos avanzando y si actuamos bien, civilizadamente, con sentido común, y en armonía con la naturaleza vamos abriendo nuevos caminos para las siguientes generaciones, y como es natural, para crear un mundo mejor para ellas. Supongo el tan cuestionado sentido de la vida humana podría ir por ahí.

Espero que esta melodía que compuse sin título, como casi todas, sirva para subrayar este sencillo pensamiento.

Resignación

Resignación es una palabra que no me gusta demasiado, ya que pienso que en esta vida hay que resignarse poco, sólo cuando no cabe más remedio. Pienso que no resignarse o mejor dicho, no conformarse con lo que no nos gusta, es una cuestión vital.

Una de las cosas que no tiene remedio es cumplir años. Hace unos días fue mi 86 cumpleaños. Cuando llegamos a estas edades cada vez se oye más la palabra en cuestión, aunque tristemente a veces se oye a edades más tempranas, por razones de enfermedad principalmente o también de soledad, o de circunstancias de las cuales es muy difícil escapar. Ante esto, la única salida es luchar para intentar salir de ellas en la medida de lo posible.

A lo largo de mi vida he tenido diversas dolencias que comenzaron con problemas de estómago (úlcera duodenal), riñón (cálculos renales), intestino (infarto intestinal) y corazón (obstrucción arteria coronaria). Afortunadamente, gracias a los cuidados de mi familia y de los médicos que me han atendido a lo largo de mi vida, he ido saliendo al paso de todos ellos más o menos aceptablemente. Aún así, me han operado del riñón, del intestino y he tenido dos intervenciones leves de corazón (cateterismos). Mi contribución ha sido hacer uso de un cierto espíritu luchador y poco dado a la resignación, alimentado por la creencia de que iba a salir de ello, por la responsabilidad hacia los míos y por mi ilusión por la música que siempre me ha alegrado la vida.

Pienso que mientras se mantiene algún tipo de ilusión por algo, la vida se prolonga aunque soy consciente de que llega un momento en que ya no podemos llegar a lo que antes llegábamos y entonces sí que permitimos que poco a poco la resignación se vaya instaurando en nuestras vidas dignamente, dicho sea de paso, ya que se supone que con la edad acabamos ganando en serenidad, y sabiduría aunque suene a tópico decirlo.

Tengo conocidos de más de 95 años que no aparentan la edad que tienen y digo yo que bien pudiera ser que su secreto tuviera algo que ver con su poca resignación, o quizás debido a lo tranquilos y serenos que se les ve, por todo lo contrario.

No sé …

(clic aquí para escuchar la música)

viernes, 14 de agosto de 2009

Brindis

Hoy día 14 de Agosto es mi cumpleaños. Cumplo 86 años y tal día como hoy, el año pasado inauguramos este blog que tantas satisfacciones me da y espero que siga haciéndolo algunos años más si la salud me lo permite.

Por eso hoy quiero brindar con vosotros, para celebrar este primer aniversario, esperando que os gusten mis músicas, que todavía quedan muchas por incorporar y que os interese, lo que puedan tener de interesantes las pequeñas presentaciones que las acompañan.

He llegado a los 4000 visitantes y sé que las músicas que están depositadas en Internet (archive.org), son escuchadas y descargadas por mucha más gente a la que por lo visto le gustan lo suficiente para conservarlas de forma privada. Con eso me doy por satisfecho sobradamente, y por eso me gustaría que pudiérais alzar una copa de cava y brindar conmigo y con mi familia y amigos para celebrar estas alegrías.

Así pues, muchas felicidades a todos y que la música, cualquiera que sea, siempre os acompañe en vuestra vida !!!

Brindemos ...

Paseo bajo la luna

Estos días de vacaciones, mi mujer y yo solemos hacer un corto paseo nocturno después de cenar. Paseamos por las calles del pueblo pero encaminándonos hacia la salida por la antigua Plaza de los Arcos. Desde aquí, en dos minutos estamos ya en las afueras y una vez se acaba la iluminación municipal nos sale al paso un banco que el ayuntamiento puso hace muchos años hacia el que nos encaminamos como punto final del paseo.

Siempre nos sentamos en él y en la oscuridad de la noche observamos un gran espectáculo. Villarluengo, como ya os he explicado está situado en un punto privilegiado entre las montañas, desde el que hasta donde alcanza la vista se ven montañas y más montañas. Por la noche, hay una luz muy ténue que subraya la línea del horizonte y esto permite vislumbrar, una vez la vista se ha relajado, el contorno de muchas de ellas.

Por encima de esa línea el negro de la noche se acentúa y realmente si no hay luna y el cielo está despejado de nubes, parece como si realmente un manto de estrellas se hubiera extendido ante nuestros ojos. Empiezas distinguiendo alguna constelación y al cabo de un instante, ves cada vez más y más estrellas. En el silencio de la noche daría gusto tumbarse sobre la hierba para extasiarse con su contemplación, pero en nuestro caso, ¿quién nos ayudaría a levantarnos después?

Pero si hay luna, las estrellas ceden su protagonismo a la reina de la noche, como la llaman los poetas. Hace unos años nuestro paseo se alargaba un poco más cuando había luna llena y el pueblo quedaba atrás. Había suficiente luz para iluminar nuestro camino. Llegados a un punto, la contemplábamos en silencio, a veces tapada un poco por nubes que corrían en el cielo y luego la dejaban ver de nuevo, y otras veces sin nubes, en todo su esplendor.

Realmente, hay que aprovechar las bellas noches de verano para recuperar nuestro espíritu contemplativo y recordar para siempre estas placenteras sensaciones.

Yo las recuerdo con esta música…

miércoles, 12 de agosto de 2009

Cuando el día se acaba

Es verano y el día se alarga. Por eso cuando le llega la hora al sol de despedirse hasta el día siguiente es más tarde y en esta época del año podemos apreciar con más calma la belleza del atardecer, en especial si estamos pasando unos días en un lugar de montaña o playa.

Estos días, como ya sabéis, estoy con mi familia en Villarluengo . El pueblecito está colgado en lo alto de un peñón desde el cual se aprecia una maravillosa vista de un cañón, desde luego no tan grande como el del Colorado, pero que también impresiona lo suyo. Por si fuera poco detrás del pueblo hay una montaña de unos 200 metros que lo “respalda”. Alguien diría pues que si no fuera por las dimensiones, Villarluengo parecería un nido de águilas que tanto pueblan por estos parajes.

Sea como fuera, aquí cuando en un día claro y despejado el sol se pone, los últimos rayos de luz van recorriendo las crestas montañosas de forma suave, y parece como si el sol se resistiera a desaparecer del todo, ya que cuando el pueblo empieza a ser inundado por las primeras sombras de la noche, aún se pueden ver los reflejos del sol en las cumbres más lejanas.

Y cuando el día se acaba, suavemente empieza la noche y con ella se abre otro mundo de sensaciones que ya os iré explicando. Por lo pronto cada noche trae la promesa de un nuevo amanecer, que no es poco. No hay que ponerse nostálgicos.

¿Qué sería de nosotros si el día no se acabara y la noche no existiera? ¿O si viviéramos sin sol y en la más completa oscuridad? Yo pienso que no podríamos vivir ya que somos seres de contrastes y nos gustan los cambios. ¿No es así?

De momento y sin tener que pensar mucho, preferiría que ahora escuchárais esta melodía inspirada en la imagen de un bello atardecer.

Espero que os guste.

Gotas

Gotas de lluvia que al caer …, que decía la canción.

Me gusta la lluvia. Me gusta mucho. Me gusta cuando después de una mañana de mucho calor empiezan a formarse nubes de tormenta y el sol de la tarde va ocultándose cada vez más tras ellas. Cuando en Barcelona se presenta un día nublado suelo bajar a la playa y observar desde el paseo marítimo las masas de nubes en el horizonte que anuncian que el espectáculo va a empezar, aunque siempre regreso a casa antes de que comience.

Me gusta cuando se disparan los primeros relámpagos en un cielo negro, verde, azul y gris y cuando comienzan a sonar los primeros truenos. Nunca me han asustado. Cuando era joven me gustaba recibir las primeras gotas que empezaban a caer y no me importaba si me pillaba fuera de casa y sin paraguas, aunque luego me buscara un refugio. Me gustaba luego, ya en el calor del hogar, si me había pillado bien y volvía a casa empapado, contárselo a mi familia o a mis conocidos, pues para mí suponía y aún supone una pequeña aventura.

En casa, me encanta oír el ruido de la lluvia al caer y precipitarse contra los cristales de las ventanas o sobre los tejados de las casas, sabiendo que de alguna manera la tierra y todos los que en ella estamos agradecemos ese baño purificante que la naturaleza nos ofrece. Me relaja oír llover cuando estoy acostado y finalmente ese soniquete de las gotas repiqueteando sobre el tejado de la casa en Villarluengo consigue hacerme dormir sabiéndome protegido y con la certeza de que me despertaré respirando un aire más limpio y puro. ¿Habéis observado alguna vez un doble arco iris? Yo sí he tenido esa suerte y es un puro placer para los sentidos.

Estas sensaciones y otras más que ahora no alcanzo a describir, me las produce la lluvia suave y temperada que cada vez se experimenta menos debido a que o no llueve cuando debería o llueve demasiado cuando no debería.

De cualquier manera inspirándome en ellas compuse esta melodía que quizás os sugiera la imagen de esas gotas de lluvia que caen sobre mi cabeza …

viernes, 7 de agosto de 2009

Por la carretera

Mi mujer y yo viajamos ya muy poco pero en Agosto solemos venir a Villarluengo, el pueblecito del que ya os he hablado. Aunque llevamos muchos años veraneando aquí, no nos cansa repetir año tras año y cada verano anhelamos experimentar ese cambio de aires frescos de la sierra del Maestrazgo que nos influye tan saludablemente. Venimos con Jesús, un taxista de Alcorisa, un pueblo cercano, que nos recoge en Barcelona y nos deja a la puerta de casa. Así pues, el viaje no puede ser más cómodo.

Yo siempre viajo sentado en el asiento delantero al lado de Jesús y como nunca he tenido coche ni he conducido, me gusta experimentar el placer de circular por la carretera y de ver los cambios de paisaje que se suceden curva tras curva y recodo tras recodo en estos rincones privilegiados de bosques y montañas que aunque nos son familiares, no estamos acostumbrados a verlos habitualmente.

Sin embargo este año, la alegría que naturalmente experimentamos al circular por los bosques que nos anticipan la llegada al pueblo no ha sido tal. El motivo, una gran parte del bosque a unos diez kilómetros del pueblo ha sido arrasado por los incendios de la última semana de Julio. Al parecer han sido debidos a las tormentas de aire, secas, y como dicen los que entienden, “con gran aparato eléctrico” que se originan tras las olas de calor que últimamente invaden nuestra península. Según los “viejos del lugar”, ese bosque no lo habían visto arder nunca. Malos tiempos, dicen. El cambio climático no perdona.

Ha sido como digo muy triste ver ese panorama desolador, de lo que había sido un frondoso bosque de altos pinos, ahora quemados, a pie de carretera, con sus troncos ennegrecidos y sus bases calcinadas aunque todavía en pie, como víctimas y testigos de lo que no debiera haber sido, envueltos algunas veces por remolinos de cenizas levantados por el viento sibilante que todavía no ha abandonado el lugar.
Lo más triste ahora, es que nadie puede contestar a la pregunta de cuánto tiempo costará recuperarlo. Eso dependería de un buen puñado de voluntades y sobre todo de recursos para esa zona que desde siempre ha estado tan desprotegida y olvidada.

Sin embargo, la esperanza es lo último que se pierde y espero que en un futuro podamos entre todos prevenir y curar ese mal de todos veranos. Nos va la supervivencia en ello.

Para que no perdamos la ilusión de viajar por la carretera atravesando bellos parajes, aquí os dejo esta canción ...

jueves, 4 de junio de 2009

Para Nuria

Nuria es la hermana de Mireia y es la alegría de la huerta.

Tiene 8 años menos que su hermana y no hay quien la pare. Su vitalidad es contagiosa y hace sonreir hasta al más serio, cuando te sale al paso.

Siendo bien pequeña no podía escuchar una música, que ya la estaba bailando. Eso quizás lo hacen muchos niños pero en ella era algo automático, como si un resorte la impulsara a demostrar lo bien que se lo pasaba. Con el paso de los años, aunque tiene muy pocos todavía, parece ser que todo lo que huele a “arte”, ya sea música, cante, baile, dibujo o pintura le atrae. Quien sabe si de mayor pueda desarrollar alguna vena artística. Su abuelo Erasmo nos explica que lo que les tiene impresionados últimamente es su facilidad para el dibujo.

Al parecer cuando se pone a dibujar, lo hace según le dicta su imaginación. No copia de ningún modelo sino que improvisa tranquilamente, y el resultado ya sea una cara, un objeto, un paisaje o lo que sea, es espectacular, para su corta edad. No saben de dónde saca esos dibujos.

Y por si fuera poco, es deportista y nada como un pez (su padre Carlos la entrenó ya que ha sido instructor de natación) En el colegio también es una estrella. Nos explicaba su abuelo que no hacía mucho que le habían dado un premio en clase por un trabajo de redacción que había impresionado a sus profesores.

Nuria es un torbellino que puede con todo.

Seguro que cuando escuche esta música que le dedico improvisa un baile o se pone a cantarla.
Espero que le guste y que os deleite a todos los que estéis a su lado...

Para Nuria...

miércoles, 3 de junio de 2009

Para Mireia

Mireia tiene 19 años y es una de las hijas de mi resobrino Carlos.

Tiene la belleza juvenil propia de su edad y al tratarla se la percibe muy humana y sencilla, así que al parecer también posee belleza interior, que no sé si hoy en día es tan frecuente en otros jóvenes de su edad.

Es un poquito tímida y muy sensible y tal vez por estas cualidades ha escogido para su futuro una profesión muy dura y vocacional, la enfermería. Nos dijo que creía haber elegido bien ya que le gusta mucho lo que va aprendiendo y lo hace muy rápidamente, sin importarle el esfuerzo. Es muy aplicada y prueba de ello son las buenas calificaciones que obtiene. Seguramente, cuando finalice sus estudios podrá encontrar una buena salida sin demasiados problemas, porque hay mucha demanda de estos profesionales si no en este país, sí en otros de la comunidad europea. Hay mucho trabajo que hacer en lo suyo.

Nos explicó que en esta profesión aparte de prepararse académicamente, habría de superar un reto importante, el emocional, quizá lo más duro, y que tendría que madurar en ese aspecto. Tiene que ser triste, por ejemplo cuidar a enfermos ancianos que no tienen a nadie que responda por ellos, o que teniéndolos, les olvidan y les dejan abandonados en los hospitales. O atender a niños enfermos en salas de oncología, o a enfermos con algún tipo de demencia, sin sentirse emocionalmente implicado. Todo esto requiere tener el autocontrol suficiente para animar y motivar a los enfermos por más desesperados que estén y por más triste que uno esté.

Ella lo sabe y está en ello también. El mundo de hoy, tan deshumanizado a veces, necesita gente vocacional y buena como ella, que nos haga reflexionar sobre las cualidades de cuidado y sacrificio que todos tenemos pero que muchas veces nos cuesta manifestar. Creemos que lo conseguirá.

Aún así, es muy joven todavía y tiene que disfrutar de la vida, ella más que nadie.

La música siempre es una vía de evasión y placer y aunque sus gustos musicales tal vez vayan por otro camino, hoy le dedico este vals, para que si alguna vez se siente sin fuerzas, le dé ánimo y ritmo para afrontar lo que sea con todo el optimismo que pueda transmitirle.

Para Mireia ...

jueves, 28 de mayo de 2009

Pinceladas

En una casa de pueblo siempre hay algo que arreglar o renovar. Cuando nos vamos de vacaciones a Villarluengo, donde mi mujer tiene la casita de sus padres, esto es algo que tenemos siempre presente. Descansamos, huímos del mundanal ruido, pero también toca hacer algo constructivo, o más bien reconstructivo, en los ratos libres que son todos.

Hace ya algunos años, cuando yo me dedicaba a una de estas tareas, la de retocar la pintura de las paredes de la entrada, se me iba ocurriendo una melodía mientras daba brochazo aquí, brochazo allá. Me imaginaba pintando un cuadro de uno de los muchos pintorescos paisajes que rodean al pueblo y ya que esa mañana me iba a quedar sin paseo, al menos lo recreaba mental y musicalmente. Sin darme cuenta empecé a tararearla, y algunos de los vecinos que pasaban por la calle, se asomaban a la puerta de casa, a ver quien estaba dando aquel recital que supongo que ya empezaba a ser un poco cargante. Me saludaban y por un momento me distraían de la pintura y del cante, con lo que al marcharse, volvía a reanudar el ensayo, porque quería retener la música que se me estaba ocurriendo.

El caso es que una de las vecinas, Conchita (la maestra) que nos dejó en esta primavera, se quedó allí un poco más que los demás sin interrumpirme. Yo ni me había dado cuenta que estaba allí, y continuaba canturreando mi composición improvisada.

En un momento en que me detuve aprovechó y me saludó. Me dijo que le gustaba mucho lo que estaba escuchando. Le expliqué que era una improvisación y que intentaría escribirla cuando terminara de pintar en una partitura. También me dijo que le gustaría mucho tenerla así que le dije que se la dedicaría y así lo hice. Cuando nos vimos al año siguiente me dijo que la conservaba como oro en paño y que para ella era un recuerdo de una música inédita nacida en Villarluengo y que le recordaría siempre al pueblo cuando no estuviera allí. Descanse en paz.

También se la dedico a Adelaida, otra vecina de Valencia a quien también le di la partitura para tocarla en su piano y que según me dijo la tiene enmarcada y todo.

Pensé primero en titularla “Brochazos”, pero mis hijos me dijeron que no era muy poético, así que el título final fue “Pinceladas” que suena mejor.

martes, 26 de mayo de 2009

Amistad

Algunas veces hemos hablado con mis hijos en familia sobre si existe la amistad y si es que existe a quienes podemos considerar amigos. Para mí, ellos que son mi vida, son y serán siempre mis mejores amigos. No tengo duda.

Cuando era un crío, tenía amigos, los propios de la niñez con los que compartía juegos y alegrías también propias de una edad en la que todo se ve de color de rosa. Más tarde, de joven también surgieron amigos para lo mismo, divertirse, evadirse, compartir secretos que no compartes con la familia, desahogarse, etc. Más tarde cuando me casé, los amigos fueron disminuyendo hasta diluirse finalmente en el ancho mundo.

No puedo decir que perdí esos amigos, simplemente están por ahí. Mi mujer era mi mejor amiga y mis hijos a pesar de la diferencia generacional han mantenido y mantienen con nosotros un buen diálogo desde siempre. Hoy a mis 85 años hago amigos siempre que puedo, con el mismo ánimo que cuando era un crío, compartir momentos agradables, una charla, una batallita de nuestros tiempos con gente de mi edad cuando salgo a pasear a la rambleta. Incluso parece que les caigo bien a los niños pequeñitos, supongo que por mi aspecto venerable, no sé.

Yo creo que todos podemos ser amigos aunque nos conozcamos poco. A veces quien menos piensas te demuestra que podría ser un amigo. Hace unos meses me caí por las escaleras de mi casa sin que nadie se diera cuenta, excepto un vecino que apenas conocía y que me socorrió en el acto. Es un joven marroquí que apenas conoce el idioma pero no hizo falta hablar mucho ya que él supo actuar tal como su buen corazón le dictaba. Le tenemos en mucha estima desde entonces. Hacer amigos simplemente es una cuestión de humanidad.

Mis hijos me dicen que hoy en día hacer amigos no es muy fácil. Puede que tengan razón porque ellos tienen los suyos pero a veces sufren algunas decepciones que les hacen sufrir. Yo siempre les digo que no se lo tomen mucho en serio ya que no hay que buscar la perfección en esto. Los amigos para serlo han de sentirse libres para seguir su propio camino, y sentir el placer del reencuentro cuando es posible. La vida en sí nos marca el camino y por duro que parezca a veces hemos de afrontar momentos de soledad o desesperación sin tener a nadie cerca que nos pueda echar una mano. Sea como sea hay que salir a “tomar el aire” aunque sea con nuestra imaginación y ver quién hay por ahí. Es cuestión de paciencia.

Esta melodía la llamé así..... Amistad

lunes, 11 de mayo de 2009

Villarluengo

Así se llama el pueblecito del que he hablado un poco en un anterior post. Tiene un nombre curioso y compuesto: “Villar” de villa o pueblo grande y “luengo”, de largo.
Además contiene las cinco vocales, que no sé si esto significa algo o no, pero puestos a imaginar podríamos pensar que “no le falta de nada”.

En tiempos pasados sí que al parecer, pocas cosas le faltaban. Era el pueblo que tenía el término municipal mas extenso de la zona en pleno maestrazgo turolense debido a sus muchas masadas (o masías) pobladas de gente trabajadora y con iniciativa que aprovechaban recursos naturales muchas veces de difícil acceso por lo escarpado del terreno y cuidaban y mimaban los campos y los huertos que se asoman al río. En Villarluengo se construyó en el siglo XVIII la primera fábrica de papel continuo del territorio español y también una importante imprenta que abastecía a un amplio mercado editorial. En su término también dicen que hubo una especie de balneario mucho antes de la guerra y aunque costaba mucho trabajo ir, por las dificultades del terreno, tenía clientes que iban a tomar las aguas curativas y termales y que no les importaba el esfuerzo. El pueblo estaba lleno de gente y había servicios para todos, puesto que sus habitantes tenían muchos oficios. Hasta había una chocolatería que era famosa en los pueblos de alrededor.

Todo aquello ya no existe y hoy en día sus habitantes viven de la hostelería y las industria agropecuaria. Aún así, es un placer visitar el pueblo que es muy bello y pasar las vacaciones en él y más en las fiestas de Agosto, aunque a veces produce una cierta tristeza el pensar en toda aquella prosperidad de otros tiempos en los había mucha más gente y podían ganarse la vida para ellos y para sus generaciones. Los tiempos cambian para todos y hay que adaptarse aunque sean tiempos difíciles. En ello están.

Para nuestros vecinos y amigos de Villarluengo y a todos vosotros, os dedico esta melodía que me encargó el mosén Miguel una vez que escuchaba mis músicas desde su ventana que da enfrente de nuestro balcón.

Montañas suizas

Nunca he estado en Suiza, aunque me hubiera gustado. Mi mujer y yo no hemos viajado apenas a otros países después de jubilarnos, tan sólo a Roma y de eso hace unos pocos años y a través de un viaje promocional acompañados de un matrimonio amigo.

En los primeros años de la jubilación aún había responsabilidades familiares que atender y poco tiempo y dinero para plantearnos ni siquiera hacer cortos viajes y menos al extranjero. Pero unos cuantos años después sí que viajamos a algunos puntos de la península a través del IMSERSO y aún llegamos a tiempo de disfrutar como turistas. Hoy en día dados nuestros achaques ya ni lo pensamos.

Los paisajes montañosos siempre nos han llamado la atención, ya sea porque mi mujer nació en un pueblecito escarpado y rodeado de montañas, ya sea porque yo descubrí ese bello pueblecito en nuestras vacaciones estivales. Sus montañas siempre me han hecho imaginar la sensación de estar en otro país por su altitud (1600 metros o más en sus cumbres) y por el frío que hace en invierno. Montañas alineadas como si fuera una pequeña cordillera que parecen danzar a veces en círculos y que muy a menudo forman cañones por los que discurren ríos de agua helada y cristalina, cargados de truchas y salmones. La nieve y el hielo las cubren en invierno por lo que para nosotros Villarluengo, que así se llama el pueblo es nuestra pequeña Suiza.

Inspirándome en cantos tiroleses que escuché por televisión, compuse esta pequeña melodía que pienso que no desmerecerá a estas sensaciones que revivimos cada año todos los veranos.

domingo, 3 de mayo de 2009

Un día de Primavera

Es solamente una sensación, pero es bien cierto que cuando llega la primavera y amanece un día soleado y cálido a todos se nos alegra un poco la vida. Por un instante, aunque sea corto ese instante, evadimos nuestro ánimo dejando a un lado todos nuestros problemas y preocupaciones y nos percatamos de lo bonita que es la vida y el cambio que se produce una vez más, tras un oscuro y frío invierno.

Buen momento para inspirarse, días más largos y luminosos, lluvias refrescantes y vivificadoras que hacen brotar flores multicolores, expectativas para vivir el verano que viene después, para salir a tomar el sol y respirar nuevos aires, y en definitiva para observar y vivir otro renacimiento de la naturaleza. Es, según dicen, la estación para el amor y desde luego pienso que no andan muy desencaminados.

Sin ánimo de parecer demasiado cursi, os contaré que hace ya bastante tiempo, un día, cuando mi hijo Salvador todavía era un niño e iba a la escuela, esperándolo a la salida del colegio empecé a componer una melodía inspirada en los árboles que estaba contemplando mientras estaba allá. No sabría decir qué clase de árboles eran pero lo que me llamaba la atención es que estaban floridos y con la luz de la tarde que se filtraba entre las hojas ofrecían un espectáculo relajante y vivo al mismo tiempo que invitaban al ensimismamiento a quien conseguía evadirse por un instante, ese de que os hablaba. Así que aprovechando que llevaba lápiz y papel se me ocurrieron las primeras notas de esta melodía que ahora os presento.

Es mi pequeño homenaje a esta bella estación. Espero que os guste.

Pajarillos

Hoy día 3 de Mayo es el cumpleaños de nuestro jilguerillo. Tal día como hoy hace un año se coló entre los tiestos de flores que mi mujer había arreglado para celebrar la primavera. En nuestra casa tenemos ventanas, no balcón y las macetas quedan alineadas dejando poco espacio entre ellas. El pajarito se adentró en este pequeño laberinto floreado y de repente se vio perdido y asustado empezando a aletear con fuerza tras haberse enredado una de sus alitas con una hebra fina de una de las plantas. Mi hija Laura se dio cuenta de que algo pasaba y tras la sorpresa consiguió desenredarlo y cogerlo con mucho cuidado sintiendo el corazón del animalillo a mil por hora. Pobrecito ¡!!.

Por suerte, en casa todavía conservábamos una pequeña jaula de otro pajarito que habíamos tenido hace algunos años y esa fue su morada durante un tiempo hasta que le compramos su actual palacete.

Desde el primer momento no se hizo extraño con nosotros, lo que nos hace suponer que o bien se escapó de otra jaula o bien lo dejaron escapar. Desde que lo tenemos siempre se ha resentido de una de sus patitas y pensamos que si no lo hubiéramos recogido, probablemente no hubiera sobrevivido.

Así que en esta primavera, después de un año en pleno mes de Mayo, mes de las flores , nuestra cadernera es hoy bastante feliz y se siente querida y protegida por nosotros y desde luego supermimada. Nos conoce a todos, a quien lo cuida y le da los buenos días por la mañana, al que lo mima, al que lo provoca. Es la alegría de mi mujer y mía con sus trinos y cantos y la de nuestros hijos que cuando nos visitan reciben de ella una gran dosis anti-stress que tanta falta hace en nuestros días. Se ha habituado a nuestra compañía y cuando no nos ve empieza a llamarnos con un grito que ya nos es familiar y que denota lo mucho que nos echa en falta.

Se llama “PIKI” y es uno más de la familia. Por eso le dedico esta canción, aunque sé que nunca podrá superar la belleza de su canto.

Muchas felicidades pequeña PIKI!!!

viernes, 20 de marzo de 2009

Para Sara

Sara es la hermana de Patricia. Es la mayor. Nació nueve años antes que su hermana y en casa todavía recordamos cuando Montse, su madre, la llevó a su casa recién nacida y nosotros pasamos a visitarla. Era un angelito durmiendo en su cuna, y hoy que está en la flor de la vida, lo sigue siendo. Es otra de nuestras “nietas adoptivas” y creo que ella también nos considera como sus “otros abuelos”.

Sara es muy cariñosa. Cuando nos encontramos en la calle, en la escalera, en cualquier sitio siempre nos estampa un sonoro beso en cada mejilla, que nos despierta en el acto una espontánea sonrisa. Nos tiene ganados.

Cuando era un bebé y no tan bebé, algunas veces su madre la dejaba a nuestro cuidado, y lo que son los niños cuando no se hacen extraños con la gente, se sentía tan a gusto que cuando mi mujer hacía una pequeña siesta, ella la hacía también, y cuando comíamos, ella comía también. A veces yo la cogía en brazos, tendría uno o dos añitos, y le enseñaba a distinguir los objetos de la casa. Al poco tiempo ella los señalaba y los nombraba a su manera reclamando toda nuestra atención cada vez que nos demostraba lo que había aprendido.

Hoy, a sus veintidós años, es una chica muy guapa, hasta el punto que hasta ha salido en algunos anuncios de la tele, y al parecer le llueven las ofertas en ese sentido. Se dedica a estudiar diseño y temas de belleza y estética, que es lo suyo y lo hace con muchas ganas. Esperemos que encuentre en ello su porvenir. Se lo merece.

Para ella también le he dedicado una canción que me recuerda un poco a Montse meciendo la cuna de su hijita Sara para hacerla dormir.

No es una canción de cuna, pero lo parece.
Espero que a Sara le guste...




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martes, 17 de marzo de 2009

Para Patricia

Leyendo la prensa gratuita de la mañana, me he enterado que hoy día 17 de Marzo es San Patricio, patrón de Irlanda y fiesta nacional allí. Por lo que he leído, los irlandeses dispersos por todo el mundo, lo celebran con muchas ganas, en Barcelona también, dedicándole no solamente el día de hoy sino toda una semana de actos diversos en donde se puede escuchar música autóctona, y ver espectáculos y desfiles en determinadas calles. Incluso se juegan deportes típicos de la isla cerca de la playa de la Marbella.

Hoy también es el santo de Patricia, mi vecinita. Tiene 13 años y la conocemos desde que nació. La queremos como si fuera una nieta, ya que su familia y la nuestra son amigas desde hace muchos años. Parece que le gusta mucho la música ya que uno de sus juguetes preferidos cuando era más pequeña era un pianito electrónico que tocaba con fruición. Ella dice que me escuchaba a mí, a través de las paredes de su habitación cuando yo practicaba mis músicas y yo, a pesar de estar bastante sordo, también la escuchaba a ella, en algunas ocasiones.

Un día que pasó a visitarnos, estaba yo tocando una música que posiblemente ya habréis oído en este blog, (Caramelles), y parece que le gustó. Se quedó escuchando atentamente hasta que terminé de tocarla. Me dijo que era muy bonita y que por qué no le ponía letra para así poderla cantar y tocar ella en su piano. Le dije que poner letra era difícil para mí y no se me daba bien, ya que me expresaba mejor sólo con la música. Entonces ella me dijo muy resuelta: ¡Uy , por eso no te preocupes, que yo se la pongo en un santiamén!

Me hizo mucha gracia y le prometí que le escribiría una música en exclusiva para ella y se la pasaría para que ella la completara con la letra.

Y qué mejor día que hoy día de su santo, día musical si lo miramos con espíritu irlandés, para entregársela.

Patricia, te deseo de corazón que hayas celebrado tu santo con todo el cariño y la felicidad que te mereces y espero que esta musiquilla te guste... y la disfrutes.



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miércoles, 11 de marzo de 2009

Relax

A mi padre le gustaba la tierra. Además de trabajar en muy diversas ocupaciones para sostener a la familia, su ilusión siempre había sido el tener un pequeño huerto para cultivarlo y ver crecer sus frutos. Se le presentó la oportunidad de tener un trocito de tierra de alquiler cerca de la Riera de la Salut en Sant Feliu y en él pasaba sus buenos momentos ya que al fin pudo ver cumplido su sueño. En el buen tiempo recogíamos ciruelas, cerezas y melocotones que llevábamos a casa para deleite de todos.

Este trocito lo mantuvimos incluso cuando murió y al final fui yo quien me hice cargo de él, es decir que seguí pagando el alquiler aún viviendo ya en Barcelona. Allí llevaba a mi mujer y a mis hijos cuando eran pequeños muchos sábados de primavera y verano a pasar un día de pic-nic y a disfrutar de la naturaleza cultivando la tierra, y como mi padre recogiendo los frutos del tiempo.

Cuando ayudaba a mi padre en el huerto, estando yo soltero, recuerdo que a veces me gustaba subir por el camino de la riera montaña arriba, hasta que llegaba a un punto en que podía observar toda la panorámica en aquel punto de la Sierra de Collserola que miraba hacia Sant Feliu y que me hacía sentir relajado y en armonía con la naturaleza y al mismo tiempo abrigado y protegido por los frondosos bosques que se veían desde allí. Era una sensación única que me reconciliaba con el mundo y los seres humanos. Allí se respiraba paz.

Estas sensaciones las he vuelto a experimentar en el pueblecito en que hemos pasado muchos veranos mi familia y yo y del que hablaré más adelante. En sus afueras hay una ermita, la ermita de San Cristóbal, a la que se llega después de caminar una media hora desde el pueblo y desde donde se observa una panorámica de montañas que cuando se pone el sol, y se respira el aire fresco y puro cargado de aromas de plantas medicinales, te hace sentir vivo, relajado y también afortunado de poder disfrutar de lo maravillosa que es la naturaleza.

Aunque no pueda transmitiros estas sensaciones, lo más parecido que se me ocurre es que os las imaginéis escuchando esta música que compuse inspirándome en ellas.




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domingo, 1 de marzo de 2009

Bailando

Cuando estudiaba piano en Barcelona con mi profesor, el Sr. Durán, algunas veces a la salida de clase solía encontrarme con un conocido de Sant Feliu que le gustaba mucho ir a bailar, y como yo también era aficionado a veces íbamos juntos.

Ibamos al Salón Rialto, un local muy conocido en los años 50 situado en la Ronda de San Pedro en Barcelona. Teníamos muchas ganas de divertirnos y bailábamos con tanta afición los ritmos de entonces, por ejemplo, boggie-boggie, fox-trot, cha-cha-cha, rumba, samba, que el entarimado del suelo retumbaba de manera un tanto peligrosa al ritmo de nuestros energéticos pasos o más bien energéticos saltos. La pista de baile estaba situada en un primer piso, de un edificio de viviendas y la planta baja y el sótano del edificio estaban ocupados por una licorería, “Casa Antich” muy famosa en aquellos tiempos.

Recuerdo que en más de una ocasión los vigilantes de pista tenían no poco trabajo en advertir a empujones al personal, de que moderaran sus ímpetus saltarines. También recuerdo que dado lo resbaladizo del piso, ya que el entarimado lucía un espléndido encerado, algún que otro bailarín había tenido caídas que originaban cadenas de resbalones sucesivos entre las otras parejas de baile, ayudados o no por los empujones de los vigilantes, lo cual contribuía al divertimento general. Hoy en día pienso lo inconscientes que somos muchas veces cuando somos jóvenes.

Años más tarde supimos por los periódicos que la pista de baile se había hundido y hasta había habido alguna desgracia humana. Mi conciencia se sintió en parte un poco culpable aunque habían pasado ya algunos años y hacía tiempo que había dejado de frecuentarlo.

He escogido esta música que tiene un ritmo bailable aunque mucho más tranquilo que los ritmos de entonces. Es un vals.



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domingo, 22 de febrero de 2009

Disfraces

Estamos en tiempo de Carnaval (o Carnestoltes, como decimos en Cataluña). Desde el Jueves de Lardero (Dijous Gras), hasta el Miércoles de Ceniza (Dimecres de Cendra), se ve animación en la calle, sobre todo por parte de los niños que en muchos casos desde bien pequeñitos ya se les disfraza para que se lo pasen bien ellos y seguramente sus padres y demás familiares. En cualquier caso siempre se nos dispara una sonrisa a cualquiera de nosotros cuando ves a un pequeñito disfrazado.

Yo ya no me disfrazo, pero también empecé muy pronto. Creo que debía tener dos o tres añitos (1925) cuando me disfrazaron de “murcianico”, como podéis ver en la foto. Iba de acompañante de mi prima Huertas que lucía un traje de murciana la mar de vistoso y atractivo. A mí, para estar a su altura me subieron al caballito y la verdad es que no salí mal del todo.

Creo recordar que antes de la guerra, los Carnavales se celebraban en Sant Feliu no de la forma en que hoy se celebran en algunas localidades catalanas como Sitges o Vilanova desde luego, pero los mayores también se disfrazaban y nos provocaban a los pequeños que siempre estábamos en la calle jugando alguna que otra risa y también algún que otro susto. Luego después de la guerra con el franquismo, los Carnavales se prohibieron en toda España y lo más que se permitía era que se difrazaran los niños.

El sentido del Carnaval hoy en día ha quedado un poco desdibujado si pensamos que tiempo de diversión y “gresca” no faltan en cualquier época del año. No estamos en la Edad Media que tengamos que desfogarnos ahora y reprimirnos durante la Cuaresma que viene después. La diversión es muy sana y deseable, pero si no se respeta el civismo, ya no lo es tanto. Quien sabe lo que alguien en estado “alterado de conciencia” como se dice ahora, amparado por el anonimato que proporciona un disfraz o una máscara, puede llegar a hacer. Si quereis comprobarlo, id a pasear a Sitges la mañana después de que acaba el Carnestoltes y vereis el estado lamentable en que queda el pueblo. No estaría mal que quien fuera de Carnaval y que llega a estas localidades desde otras, colaborara en las tareas de limpieza del día siguiente. Entonces si que estaría bien, ¿no os parece?




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domingo, 15 de febrero de 2009

Para Laura, mi hija

Laura nació en 1962 en un soleado día de verano. Ese sol se quedó con ella desde entonces y todavía no la ha abandonado. Ella no lo deja marchar, ya que tiene un optimismo innato.

Laurita -a veces se nos escapa llamarla así- aunque ella sabe que es con todo cariño, es de carácter aparentemente dócil, aún así, esa apariencia se transforma en fortaleza, determinación, independencia, valentía y genio cuando tiene que enfrentarse a las dificultades de la vida. Es una chica de recursos, todo un carácter.

Como su hermano, también fue una niña precoz. Ambos, según nos dijeron psicólogos en el colegio, tenían una inteligencia superior y podían dedicarse a cualquier cosa. Ella fue la pionera en nuestra familia en acceder a estudios universitarios y se decidió por Farmacia, al ser una carrera que abarcaba muchos temas que en su adolescencia habían suscitado su interés. Pero las circunstancias familiares, la obligaron en los últimos tiempos de sus estudios a tener que buscarse un trabajo para ayudar a la familia ya que yo me quedé en paro en la empresa en la que trabajaba a los 58 años, una edad muy difícil en aquel entonces para poder encontrar otro trabajo. En aquellos tiempos vivíamos una crisis parecida a la que se está viviendo hoy. Ella sí lo encontró cuando tenía 21 años. Un buen empleo en una potente compañía en la que todavía se encuentra. Terminó su carrera aun trabajando en la empresa y emprendió unos años más tarde una segunda carrera, la de Bioquímica, por amor a su vocación científica, pero que desgraciadamente no pudo desarrollar como a ella le hubiera gustado por falta de oportunidades debido a la edad que tenía cuando acabó los estudios. De todas formas ella nunca ha dejado de estudiar como manera de ocupar su tiempo libre, por ejemplo estudió inglés durante unos años y luego hasta hizo traducciones. Mi hija es de las personas que no saben estar sin hacer nada.

También tiene aficiones y gustos artísticos, música, literatura, pintura y dibujo en los que siempre destacó de pequeñita, y recientemente ha descubierto una vena de escritora, ayudándome a preparar las entradas de este blog, después de que escucha todo lo que yo tengo que decir sobre cada historia. Dice que cuando se jubile igual contará ella algo propio sobre su experiencia vital.

Laura es muy responsable cariñosa y familiar. Siempre está atenta a todo lo que nosotros, su familia y sus amigos puedan necesitar y siempre sufre por lo que nos pueda pasar por si ella no está para ayudarnos. No se puede tener mejor hija ni mejor hermana y amiga.

Laurita es un sol y como veis, los Bergoñón somos una piña.



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domingo, 8 de febrero de 2009

Para mi hijo Salvador

Salvador es el menor de mis dos hijos. El pasado dia 2 de Febrero cumplió 42 años. Es soltero o como se dice hoy “single”, moderno, independiente y muy sociable. Amigas y amigos no le faltan y además por su profesión y estudios conoce y es conocido por muchos.

Desde pequeñito ya veíamos que era muy listo y muy curioso. Aprendió a leer antes de ir al colegio cuando tendría unos cuatro añitos con los tebeos y cuentos que su hermana le enseñaba. Luego ha sido y es un lector empedernido que devora toda lectura que despierta su interés. Siempre ha sido un chico de sobresalientes y matrículas de honor pero no por ello ha dejado de tener amigos en su niñez. Más bien al contrario, aún conserva alguna amistad de aquellos primeros años escolares.

Se doctoró en Farmacia y tiene dos másters relacionados con las ciencias de la salud, con lo que os podéis imaginar cuan orgullosos nos sentimos sus padres. Por suerte, aún con los tiempos que corren, se gana la vida cada día y con mucho esfuerzo, en una pequeña empresa que montó con otros dos colegas, en donde ha podido dar una salida a su formación adquirida en largos años de estudio y dedicación.

Su curiosidad no se limita a aspectos relacionados con su profesión sino que le gusta saber sobre multitud de temas y aficiones, fotografía, música, literatura, historia, cine, avances tecnológicos y científicos, Internet y el mundo de las comunicaciones y todo lo que se le pueda ocurrir que le resulte interesante. Le gusta estar al día de todo pero siempre con espíritu crítico, cuestionándolo todo. Es autor de un blog personal en donde se explaya dando su visión de todas sus inquietudes vitales, que es muy visitado y comentado.

Nuestro hijo es muy humano y muy sensible y cariñoso. Para nosotros, sus familiares es un gran hijo y un gran hermano y para los muchos amigos que tiene, ellos saben que tienen en él un apoyo emocional e intelectual claro y sincero. Ha tenido dos experiencias sentimentales en su vida que no han llegado a buen puerto, pero es optimista y siempre piensa que en estas cuestiones lo mejor está todavía por llegar porque el mundo está lleno de personas y a él le gustan las buenas personas.

Salvador es un buen hijo y hermano y es un gran orgullo para nosotros. Siempre rezamos y rezaremos por su felicidad.



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sábado, 24 de enero de 2009

Para Florencia, mi esposa

Nos conocimos en un baile, hace cincuenta años y desde entonces no nos hemos separado. Me sentí a gusto con ella desde el primer momento, Hablamos con palabras y con sentimientos, y siempre en paz. Nos fuimos conociendo un poco más cada día, haciéndonos verdaderos amigos y así pasaron dos años hasta que finalmente nos casamos con amor, convicción y alegría y con la esperanza de emprender una aventura juntos en la que todavía nos encontramos y en la que seguiremos hasta el final de nuestros días, con mucho más amor aún si cabe del que sentimos el primer día.

Tanto ella como yo procedemos de familias humildes y trabajadoras y sabemos lo que es vivir y sobrevivir en tiempos muy difíciles. Ella también tendría mucho que contar. Hoy a nuestros más de ochenta años y haciendo balance de lo vivido estamos en general satisfechos de haber llegado hasta aquí con nuestro bagage y nuestros achaques más o menos graves, pero todavía con ilusión por vivir. Hemos tenido dos hijos maravillosos, de los cuales estamos muy orgullosos por su bondad, generosidad y sensatez, que se desviven por nosotros para hacer de nuestra vejez lo más llevadera y cómoda posible. En ello mi mujer ha tenido mucho que ver, porque ella es así, buena, generosa, sacrificada, abnegada y con energía suficiente para llevarnos a todos a buen puerto, a mí, a nuestros hijos, a nuestros padres y suegros y a mucha más familia que hemos acogido en su momento en nuestro hogar por diversas circunstancias. Por eso y por muchas cosas más, me enamoré de ella y lo seguiré estando hasta el final de mis días.

Florencia, se llama y como dice su nombre, es una muy bella flor cuyo aroma perdura a través del tiempo y llevo siempre conmigo.



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martes, 6 de enero de 2009

El último cigarro

Ahora que acabamos de empezar el nuevo año, casi todos hablamos de los propósitos que nos gustaría cumplir de ahora en adelante. Todos, seguramente implicarán un poco de esfuerzo ya que posiblemente vengan arrastrándose desde el año o años anteriores.

Uno de los propósitos comunes en los tiempos que corren es el dejar de fumar. Difícil, muy difícil, pero no imposible. Perder kilos, a mi parecer es mucho más difícil ya que a veces no depende sólo de la voluntad.

El caso del tabaco es diferente. Es una adicción, todos lo sabemos, pero si se consigue superar la fase de intoxicación física con ayuda médica o no, con un esfuerzo de voluntad, la adicción psicológica va desapareciendo con el tiempo.

Yo había sido fumador en mi juventud. Me fumaba dos paquetes diarios, o sea 40 cigarrillos al día. Si el día tiene 24 horas y dormía 8, imaginad qué ritmo fumador llevaba. Había empezado a fumar porque te hacía mayor y era lo que se llevaba. Los amigos fumaban y te invitaban. Había un cierto placer en compartir esos momentos y me imagino que el sentido del gusto y el olfato debieron modificarse entonces para creer que el sabor del tabaco era agradable, aunque el sentido de la moderación que se requiere para apreciar realmente su sabor, que lo tiene, había desaparecido ya en nosotros, puesto que pasábamos del paquete diario.

A mis 46 años, empecé a pensar seriamente en eliminar ese hábito insano. La razón, una tos muy desagradable cada mañana que me rebelaba contra mí mismo y me hacía enfadar pensando qué necesidad tenía yo de soportarla y mi familia de soportar mi mal hábito. Intenté cortar radicalmente y durante un par de semanas conseguí no probar un cigarrillo. Pero en el trabajo, los compañeros me invitaban y al final recaí, ya que no quería despreciárselos.

Pero un día, el 25 de Mayo de 1969, lo intenté definitivamente y lo conseguí. Había experimentado que cada dos horas me venía el “mono” de cigarrillo y me dije: “¿Por qué no me ahorro ese cigarrillo y me espero otras dos horas?” – Y así lo hice. Me esperé. Pero cuando llegaron las cuatro horas me volví a formular la misma pregunta y me volví a esperar otras dos horas. Y así preguntándome a mí mismo cada dos horas (yo creo que era la voz de mi conciencia enfadada y sensatísima), conseguí pasar un día sin fumar. Al día siguiente, hice lo mismo y así lo hice los días sucesivos.

Cada vez me sentía más reforzado en mi voluntad y más crecido en mi personalidad. Ni que decir tiene que rechacé cualquier invitación a fumar por parte de amigos y compañeros. No he tenido nunca problemas respiratorios desde entonces.

Total que a día de hoy 6 de Enero de 2009, y a la espera de que el 25 de Mayo se cumplan 40 años de esa decisión, puedo decir que hace esos años que empecé una nueva vida. Todavía conservo en un vaso de cristal en la vitrina del comedor el último cigarro (ya fósil), que me hubiera tocado fumar con la fecha de ese día escrita en él.

Por si a alguien le sirve, le diré que en todo propósito sea de Año Nuevo o no, la voluntad es la que nos puede llevar al éxito.



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El reloj centenario

Hoy día de Reyes acaban las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Un año más y podemos contarlo para bien, gracias a Dios. Son días propicios para pensar en el paso del tiempo y quizás lo efímera de nuestra existencia, como hay quienes lo pensamos también cuando cumplimos años.

Hoy, tras una sobremesa tranquila en la que todos hemos echado una cabezadita o estamos en ello, en el silencio del momento, nuestro viejo reloj familiar hace notar su presencia con su incansable tic-tac. Es un reloj centenario o mejor dicho bicentenario que ha sido traspasado de una generación, la de la bisabuela de mi mujer a la de mis hijos, y ha venido marcando el paso del tiempo durante cuatro o quizás cinco generaciones.

El reloj es despertador, de los de campana, con tres esferas, la mayor y dos pequeñas, la segundera y la de las horas para la alarma. Aunque se consideró en su época de tamaño mediano, hoy resultaría un poco grande para una mesita de noche y por eso son sus descendientes, los relojes electrónicos los encargados de despertarnos cada día. En sus buenos tiempos, cuando sonaba la campana y había que levantarse, más de una vez se había caído al suelo, por la vibración que experimentaba al sonar, pero nunca se dañó la maquinaria por este motivo. No ha visitado nunca al relojero para que lo arreglara porque no ha sido necesario aunque recientemente le restauramos la capa de pintura con un dorado brillante y luce muy bien en un rincón reservado de una estantería de la librería del comedor.

Ha sido y es nuestro compañero infatigable que nos recuerda que la vida sigue y si no marcamos nosotros el paso de nuestra vida él esta ahí como encargado de indicarnos que la vida sólo tiene un sentido, hacia adelante, como la suya, con su vitalidad casi intacta desde tiempos pasados, con todo lo que habrá visto y lo que puede llegar a ver si sigue con su marcha de siempre.

“Andante” es la música que he escogido para él …



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